
Mientras la inseguridad no da tregua y las lluvias evidencian el colapso de la infraestructura vial, el neomorenista recorrería varios países de Europa
A pesar de la grave ola de inseguridad que azota al municipio de Apizaco, aunado a las severas inundaciones por la nula atención a la infraestructura municipal trascendió que, desde el fin de semana pasado, el presidente municipal de Apizaco, Javier Rivera Bonilla, decidió que el bienestar de los apizaquenses puede esperar y junto con sus más cercanos colaboradores y sus respectivas familias, emprendió un viaje de asueto al extranjero —presumiblemente a Europa—.
Este viaje, catalogado cínicamente como «programado y alternado» entre la primera autoridad y su suplente, no es más que una simulación que deja al descubierto un grave vacío de poder en la comuna rielera, donde al alcalde abarrotero está más preocupado por su bienestar personal y la de sus amigos y amigas, que en atender las demandas de la población.
De hecho, la opacidad ha sido la estrategia elegida por el ayuntamiento para intentar ocultar la ausencia tanto del alcalde como del Secretario del Ayuntamiento. Sin embargo, los hechos hablan por sí solos:
De entrada, decidieron cancelar el famoso «Martes Ciudadano» del pasado 26 de mayo, en espacio en el que brinda atención directa a la población peor que fue cancelado abruptamente y sin ninguna justificación oficial.
Fuentes oficiales del ayuntamiento, denunciaron que, desde el viernes 22 de mayo, Rivera Bonilla brilla por su ausencia en todo evento público y de carácter oficial y aunque se ha notado una fila permanente de personas buscando hablar con él, la respuesta ha sido que se encuentra muy ocupado o que salió a una reunión con algún secretario de Estado y regresará tarde.
No obstante, ante la clara ausencia del alcalde y aunado al silencio de las autoridades, esto ha generado preocupación, pues trabajadores al interior del ayuntamiento, han advertido que su periodo vacacional lo está disfrutando en el extranjero y, al parecer, en ningún momento solicitó un permiso para ausentarse de sus funciones, lo cual, implicaría una responsabilidad penal.
Mientras tanto, la frivolidad de este viaje contrasta dolorosamente con la realidad que se vive en las calles de Apizaco, lo que se ha visto reflejado en las redes sociales, donde los propios ciudadanos han manifestado su descontento por el abandono de las autoridades frente a dos monstruos que azotan diariamente a la ciudad, la delincuencia desatada y las constantes inundaciones que paralizan el comercio y la movilidad.
Para Javier Rivera Bonilla, la responsabilidad del cargo parece terminar donde empiezan sus días de descanso. Apizaco hoy no tiene rumbo, no tiene certeza y, lo más grave, no tiene un presidente que, recientemente recibió observaciones de su cuenta pública de 2025, las cuales alcanzarían los 80 millones de pesos, algunos de los cuales –aseguran los ciudadanos- deben estarse gastando en este viaje de placer.
