Por increíble que parezca, bajo el argumento de que son recomendados de la gobernadora Lorena Cuéllar, Scarlett Orea Díaz y su marido son incrustados en la nómina dorada y todavía son quienes le venden toda la publicidad
Ismael Morales
Un negocio redondo más por parte de la Cuarta Transformación se ha configurado en la delegación federal de Programas para el Bienestar en Tlaxcala, la cual preside el enamoradizo Carlos Luna Vázquez, pues ahora resulta que la familia Orea ha sido incrustada por montón y hasta negocios redondos realizan bajo el argumento de ser los nuevos recomendados de la gobernadora del Estado, Lorena Cuéllar Cisneros.
Aun cuando el patriarca de los Orea, Tomás Orea Albarrán, presidió una de las administraciones más escándalos del municipio de Zacatelco, donde las observaciones a los tres años de su gobierno superaron los 80 millones de pesos, ahora resulta que ese fue el requisito para que la mandataria estatal decidiera recomendarlos para ser ampliamente beneficiados en la delegación federal de Programas para el Bienestar en Tlaxcala, amén de ser beneficiarios del manto de impunidad que brinda la Cuarta Transformación y evitar ser requeridos por la vía judicial.
Y es que además de que la hija menor del exalcalde, Scarlett Orea Díaz y su marido Javier Pulido López, han sido incrustados en la nómina dorada de esta delegación con salarios superior a los 40 mil pesos mensuales, ahora resulta que este matrimonio se convirtió en uno de los proveedores de servicios exclusivos de la dependencia.
De esta forma, además de ser empleados de la dependencia, a través de su empresa estarían cobrando alrededor de un millón de pesos anuales por servicios de impresión de lonas, banderines y hasta el pago por servicios de comunicación y difusión en Internet, pagos que salen a nombre de su esposo, lo que representa un claro conflicto de interés.
Pero no solo eso, también tienen firmado un contrato por servicios profesionales consistentes en apoyar al envío de evidencia fotográfica sobre la instalación de mesas de pago; coadyuvar en la elaboración de informes diarios, respecto a las incidencias presentadas durante el operativo de pago; participar en la elaboración del reporte final de incidencias y problemáticas presentadas durante el operativo de pago; auxiliar en la reprogramación, cuando sea el caso, de las sedes de pago, en conjunto con la liquidadora.
También colaboran en todas aquellas actividades que les sean asignadas, relacionadas con las responsabilidades emanadas de las reglas de operación vigentes y los ordenamientos legales aplicables; así como a rendir los informes de las actividades desarrolladas y/o de los servicios encomendados mensualmente, todas estas tareas, que se suponen son las mismas que tienen asignadas como trabajadores de dicha dependencia, en pocas palabras están duplicando sus funciones y cobrando doble.
Por estas labores, la dependencia cubre al prestador de los servicios por concepto de sus honorarios, un importe bruto de 23 mil 500 pesos mensuales y el contrato es firmado de manera anual.
Respecto al servicio publicitario, son los encargados de la impresión de lonas de 1.5 por 2 metros y banner publicitarios con un tiraje mínimo de 150 con un costo de 45 mil pesos; también incluyen lonas de 80 centímetros por 1.80 metros con el mismo tiraje pero un costo de 22 mil 500 pesos; a estos suministros se suman la impresión de tarjetas con un tiraje mínimo de cinco mil, todo estos gastos se realizan prácticamente de forma mensual.
Tan basta es su empresa, que incluso los Orea Pulido también son los encargado de la renta de sillas, así como de la renta de carros, camionetas y hasta plataformas para las diferentes actividades que realiza la delegación, aunque no se pudo tener acceso al monto del pago por estos servicios que son fuertemente resguardados por Luna Vázquez.
Tanto Scarlett Orea Díaz como Javier Pulido López tienen asignados salarios superiores a los 40 mil pesos, lo que hace suponer que tienen cargo de Dirección y pese al claro conflicto de interés, el delegado Carlos Luna Vázquez pareciera estar de acuerdo con este tinglado de corrupción que evidencia la forma en que se gasta el dinero en esta dependencia federal.
Por increíble que parezca, varios pagos efectuados a dicha empresa, han sido objeto de observaciones, por haber realizado una adjudicación directa, aun cuando la ley establece que debe ser por invitación a cuando menos tres empresas o a través de licitación pública.
Cabe destacar que la empresa de Scarlett Orea Díaz, se encuentra enquistada en varios ayuntamientos de Tlaxcala, a quienes venden supuesto manejo de su imagen institucional, comunicación y difusión en Internet, pero a pesar de que la mayoría de los alcaldes han aceptado sus servicios, los resultados ofrecidos han sido nulos.

